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jueves, 22 de enero de 2015

Llorar de felicidad.

Este jueves nuestro conductor es Alfredoy nos propone que lloremos de felicidad con nuestras letras.




26 de Enero.El viento agita con fuerza las hojas de los árboles mientras corro por el hospital con mi pequeño en brazos buscando un médico, la lluvia cala mis huesos, la angustia aprieta mi pecho. ¡ Estoy aterrada! La calle del hospital me parece un pasillo eterno, no se ni cuando las enfermeras cogieron a mi niño y lo llevaron dentro.
Mientras espero...rezo, lloro, imploro, maldigo, me lamento, me culpo...solo tiene tres años y ayer no estaba enfermo. ¡ Quiero saber que está sucediendo !
Mi niño lleva varios días en el hospital, tiene 40 º de fiebre y no saben que le ocurre, su médico acaba de decirme que lo llevan al quirófano, que le van a operar.
 ¿ De qué ? - le pregunto mientras les sigo- pero ya se ha ido-
 La soledad y el miedo no me dejan pensar con claridad, quiero que todo sea una pesadilla, por favor...¡ que alguien me despierte! Quiero ver a mi niño corriendo y riendo como siempre. Quiero cojerlo en mis brazos y llevármelo lejos, mis manos están vacías y mi bebé solito y sufriendo. 
Solo ha pasado una semana y estoy de nuevo en la puerta del quirófano, mi niño no come, la fiebre no le baja ni con baños de hielos ni con toallas mojadas ni con ningún tratamiento, ha perdido mucho peso, tiene los ojos muy tristes, y a mi, me duelen las entrañas cuando le abrazo y le beso. Su cuerpecito está desapareciendo y yo me siento impotente, atrapada, sin saber que hacer...solo espero que salga el médico.
Le hemos vuelto a operar, pero estamos dando palos de ciego, no sabemos que le pasa, vete haciéndote a la idea de que no tienes hijo, lo siento- me dice fríamente- 
Yo me abrazo a mi hermana para no caerme al suelo.
De los días siguientes tengo vagos recuerdos, el  dolor se impregnó en mi piel, solo encontraba consuelo cuando mi padre me abrazaba. 
La mañana del 5 de Marzo vino el medico sonriendo y me dijo-   parece que Héctor responde al último tratamiento - te lo llevas a casa hoy,  con la condición de que a la menor lo traigas, y tendrá consulta conmigo todas las semanas, después ya veremos.- 
Eres casi una niña- ¿ Seras capaz de hacerlo ?
Ni lo dude doctor- le contesté- hoy es el día más importante y más feliz de mi vida, mi niño es lo único que quiero...Un torrente de lágrimas corrían por mi cara, ese día aprendí que de felicidad también se puede llorar.



Mi padre y mi hijo Héctor tres años después de vacaciones en Madrid. 




  


Gracias a nuestro anfitrión Alfredo por tan bonito regalo.

40 comentarios:

  1. Tan joven, según lo que dijo el médico, y afrontando algo tan duro.
    Que suerte que fue para bien.

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    1. Tenia 23 años recien cumplidos y mucho miedo, pero lo importante en aquiellos momentos era mi hijo Héctor. En ocasines el mundo puede detenerse...eso es lo que yo senti.

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  2. Que bello relato has contado y es que podía sentir tu angustia y dolor, por que solo cuando se es madre se entiende lo que significan los hijos y cuanto pasamos por ellos.
    Besos

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    1. Y lo felices que nos hacen con su presencia ¿ Verdad Ilesin ?
      Fueron años dificiles, pero también felices.
      Besos

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  3. Un motivo más que justificado para llorar de alegría.

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    1. El dolor de un hijo es tan nuestro que se funden ambos sin saber donde acaba uno y donde comienza el otro.
      Es grato llorar de alegría.
      Besos guapa.

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  4. emocionante relato con tintes muy sentidos y reales. ¡Un saludo afectuoso Lucía! agradecido porque estés

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    1. ¡ Y yo por tu presencia querido amigo !
      Me alegra sentirte bien.
      Besos.

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  5. Una simple fotografía que rompe con su feliz mensaje ese triste y angustioso relato.
    Un abrazo.

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    1. Mi padre sentia adoración por mi hijo y el por su abuelo...Esa fotografía representa para mi la dedicación y la generosidad de quien te ama y jamas te abandona.
      Besos

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  6. Una simple fotografía que rompe con su feliz mensaje ese triste y angustioso relato.
    Un abrazo.

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  7. Cuánto me alegro de que todo saliera bien. Merecidas lágrimas de felicidad.

    Un abrazo.

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    1. Si cuando todo acabó la felicidad fué casi magica.
      Abrazos amiga.

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  8. Todo acabó bien. Después de tanto sufrimiento, cuando se recupera al ser querido que dábamos por perdido, lo menos es llorar, supongo que la alegría es tan grande que no se puede ni describir.
    Un abrazo

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    1. ¡ Me faltan palabras para poder describir ese momento ! Sientes que la vida te regala una nueva oportunidad de ser feliz.
      Besos Carmen.

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  9. Uy, Lucía, vaya momento debiste pasar. Pero mira, el final fue muy feliz y ahora es un recuerdo, como es foto preciosa que deja testimonio de un momento precioso, en la que están entrando al zoo, ¿verdad?
    Muchos besos, querida amiga.

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    1. Si amigo, en el Zoo de Madrid ! Mi padre fué un maravilloso abuelo que a partir de aquello dejó a un lado su vida y, se dedicó a ayudarme cada día en la recuperación de Héctor que duro varios años.
      Besos con cariño siempre.

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  10. Me ha emocionado profundamente tu relato, Lucía. Sé, por propia experiencia cuanto se sufre cuando un hijo enferma gravemente, pero también, como en lo que tú cuentas, sé de la maravilla del final feliz.

    Gracias por compartirlo. Felicidades y besos. María

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    1. Cuanto me alegra saber que también el final de tu dolor acabó en felicidad. Tienes razón, es algo maravilloso saber que todo paso.
      Besos y gracias a ti por leerme.

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  11. Quienes no lo hemos pasado, seguro no logramos imaginar la indescriptible angustia que pasar por una situación así debe implicar. Pero por fortuna, así como la desesperación, en tu caso ha sido más la felicidad de verlo recuperado... cuánto me alegra!
    Me has emocionado mucho
    =)

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    1. Me alegra saber que conseguí emocionarte, es una situación que ninguna madre tendria que vivir, por el desgarro que conlleva.
      Gracias y besos amiga.

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  12. Muy bonito, casi como un segundo nacimiento.
    Un saludo.

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    1. Si, con tres añitos fué como si volviera a nacer. Recuperar la esperanza en el futuro es algo maravilloso.
      Ya pasé por tu blog y te enlacé para seguirte.
      Saludos Miguel.

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  13. Tremendo relato, el sufrimiento de un hijo es lo peor que podemos vivir, no me extrañan esas lágrimas de felicidad a raudales cuando te le llevaste a casa.
    Muchos besos guapa!!

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    1. Si eso pienso yo también, nadíe está preparado para esa situación.
      Besos teriri jajajaj

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  14. Por favor, Lucía, he tenido que esconderme para que no se me notaran los ojos húmedos. Tremendo y emocionante. Esas lágrimas si que gustan por muy saladas que sean.
    Besos y gracias por participar.

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    1. Alfredo, cuando vi la fotografia que colgaste con tu nieto hace poco, vi en ti la misma mirada con la que mi padre miraba a mi hijo... ¡ toda ternura ! Enhorabuena por ser abuelo y por ser tan cercano. La vida tiene que tener su sal jajajjaj
      Besos amigo.

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  15. Madre mía! Menuda historia! Una situación así es angustiosa y desesperante, menos mal que todo acabó bien. No me puedo ni imaginar lo mal que lo pasaste.
    Un beso

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    1. Senti tanto miedo al futuro sin mi niño, que la vida se me volvio oscura y fea. Ahora es un doloroso recuerdo. ¡ Nada más !
      Besos y sigue cosechando triunfos con tus letras.

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  16. Uyy Lucia tu historia me ha emocionado muchisimo. Me he leido tu relato de un tiron hasta llegar al final y ver esa foto tan guapa con tu padre y tu hijo.. Esas lagrimas son benditas Lucia
    Un beso
    Isa

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    1. http://cabalgandoporlamusica.blogspot.fr/

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    2. Gracias por tu agradable visita, siento el mal rato que has pasado leyendo. Si, las lágrimas fuéron una liberación tremenda para los sentimientos de aquellos intensos días.
      Besos guapa.

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    3. Ya pasé por tu bello blog y te enlacé para tenerte cerca Isa Iss.
      Nos leemos, seguro.
      Un beso.

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  17. Ay Lucía, he sufrido con tu relato!, todos esos vaivenes en el hospital, la angustia, la incertidumbre... pero por suerte, el final realmente amerita todas las lágrimas de felicidad que puedan escapar por los ojos. Los hijos son lo más grande que la vida nos da (al menos así lo siento yo), por lo que leerte, me ha conmovido mucho.
    Besos amiga mía!
    Gaby*

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    1. Yo también lo siento así querida Gaby. El mejor regalo que nos dá la vida a las mujeres es poder ser madres. Por muchos sufrimientos que tengamos que pasar ¡ No hay sentimiento que se le parezca !
      Besos llenos de alegría preciosa.

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  18. Lucía, tu relato me ha llegado directo al alma, hasta el punto de hacer saltar mis lágrimas. Solo siendo padres se siente esa impotencia y esa incertidumbre ante una enfermedad no diagnosticada. Me alegro de que al final sólo fuera una dolorosa época.
    Un fuerte abrazo, amiga.

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    1. Nos comprendemos perfectamente amigo, nos une el dolor de una terrible experiencia como padres. Mi abrazo más cálido y terapéutico para vosotros. Esta bilbaina os quiere un montón, no lo olvideis.

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  19. Un viacrucis. Un caminar hacia el infierno tratando de desviar ese destino.
    Y al fin,la anehalada paz de saberlo a salvo...
    Cómo no llorarde alegría? Como no hacerlo nosotros, de emoción.
    Niña, mujer, forjada a golde de experiencia que madura y no endurece, porque tu ternura sigue intacta.

    besos y buen domingo Lucía querida

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    1. Jamás imaginé que con 23 años tendría que vivir esa experiencia,
      dicen que podemos con todo lo que la vida nos regala, y yo doy fé de que se puede, aunque dejemos jirones de nuestro corazón por el camino querida Casss.
      Besos dulces como tu amiga.

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Si tu piel sintió al leerme, que tu alma escriba .