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jueves, 8 de enero de 2015

Ay, se fué la luz y ya llevamos sin ella veinte días !



Este jueves nuestro anfitrión nos invita a escribir sobre la falta de luz.

Al marchar de vacaciones el verano del 1983, ni se me ocurrió pensar que al volver entraría en Bilbao unas cuantas horas antes de cerrarse cualquier comunicación.
 La causante: una gota fría que nos azotó durante una semana con lluvias torrenciales, y que la noche del 26 al 27 de Agosto reventó cualquier espectativa de parar, sin destrozar todo cuanto encontró a su paso. 
 Carreteras cortadas, sin teléfono, sin agua, sin ascensores y sin luz durante días, los radio aficionados eran el único enlace con el exterior. 


Mercado de La Ribera.



La ría del Nervión llegó a desbordarse hasta 5 metros.

Mis hermanos subían a cojer agua a los manantiales de Archanda para asear nos y beber, pero cocinar o lavar la ropa era una odisea, me pasaba el día dándole al interruptor por si lo reparaban y yo no me enteraba. Aquella semana tomé conciencia de lo que significa vivir a oscuras. En las noches nos alumbrábamos con velas.
 La ropa se amontonaba para lavar o secar, porque de planchar... nada.



Voluntarios ayudando a limpiar el lodo en c/ Tendería.


Al bajar las aguas, Bilbao y un gran nº de municipios aparecieron llenos de lodo y peces muertos, el olor de la ría era insoportable, y todos los puentes que comunicaban la ciudad estaban destruidos.
 La comida empezó a escasear en las tiendas, seguíamos sin luz, y la gente hacia interminables colas para cualquier pequeña necesidad. 
Muchos negocios y algunas fabricas no pudieron volver a abrir, y los estragos de aquella semana dejaron a muchos sin trabajo.




Exterior del Teatro Arriaga.


No puedo ni imaginar si esta riada llega a sorprendernos en invierno, sin calefacción y con niños o ancianos en casa. 
La luz es algo que se ha convertido en imprescindible en nuestra sociedad, aunque solo nos damos cuenta cuando pulsamos el interruptor y no se enciende.



Voluntarios entregados durante semanas a limpiar Bilbao.



Más apagones en casa del apostata.





13 comentarios:

  1. Concuerdo con vos que es tan necesaria. Y eso de pulsar el interruptor deseando que se encienda la luz es algo que entiendo.

    Que drama es la situación que contás, con maestría de escritora.

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  2. Impresionantes detalles de una tragedia que por suerte, ahora pueden recordar como superada.
    Un abrazo

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  3. Hola Lucia: Te comprendo muy bién amiga mia, porque yo tambiérn me encontré igual que tu en el AÑO 1971, en unas terribles inundaciones que tuvieron lugar, en el Baix LLobregat. Cornellá, l'Hospitalet, y San Feliu,fueron los municipios mas afectados. Aquello fué un mal sueño y hubo casas como la de mis padres que lo perdieron, absolutamente todo.

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  4. Muchos avances, mucha tecnología, por otra parte necesarios, pero cuando a mamá naturaleza se le tuerce el morro, tenemos que bajar los brazos y sentirnos marionetas de su antojo.
    Y a pesar de ello, no sabemos respetarla.
    Un abrazo.

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  5. Evidentemente la electricidad se ha convertido en el pan de nuestros días. Buena historia.
    Besos

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  6. Me has echo revivir todo lo que sentimos en esos idas largos en los que veis con angustia como todo se esfumaba y solo el espíritu de superación hizo que se volviera a emerger de las cenizas de la destrucción.
    A mi me pillo fuera, pero todavía recuerdo la angustia de no saber nada de los que estaban allí, ni de que situaciones estaban pasando.
    Besos

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  7. Desde luego, no somos nada sin luz y con una desgracia como ésta debísteis de padecer.
    Muy buen material gráfico.
    Un abrazo

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  8. Impresionante, me imagino a los niños jugando a vivir en Venecia. Buena historia. Saludos.

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  9. Sin duda tuvieron que ser días terriblemente angustiosos por lo que narras. La falta de luz por un tiempo prolongado puede llegar a ser tremendamente perjudicial. Es mucho lo que dependemos de ella.
    Un fuerte abrazo, Lucía.

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  10. Por el reportaje que nos pones y tus palabras nos hacemos una idea de lo que fue aquello pero nunca podremos saber cómo os sentíais, eso hay que vivirlo para saber lo que es realmente.

    Un abrazo.

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  11. Momentos traumáticos sin duda. De todas estas catástrofes, lo que me impresiona mucho, es el corazón de la gente, voluntarios que lo dejan todo y arriesgan incluso su vida, si fuera necesario, por ayudar a quien lo necesite. Eso demuestra lo que el ser humano es capaz.
    Buena entrada Lucia.
    Un beso.

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  12. Un relato realque supera la ficción.

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  13. Muchas gracias amigos por vuestros acertados comentarios.
    Besos para todos.

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Si tu piel sintió al leerme, que tu alma escriba .