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viernes, 27 de mayo de 2016

Una noche en el museo.


Obra de Ernesto Neto, expuesta en el museo Guggenheim, Bilbao.

La noche empezaba a caer cuando por fin entre al museo, había oído en la radio muy buenas criticas hacia la obra del escultor brasileño que exponía estos días en mi botxito. En el Atrio, la gente se subía, y se tumbaba en una gran red hecha de ganchillo que colgaba del techo. Me sorprendí mucho al acercarme y sentir el aroma que desprendían las telas, las cuerdas, y las lanas que componían las obras. Un hombre asomó la cabeza por uno de los agujeros y me pregunto que sentía. -Este quien es para hacerme semejante pregunta- pensé asombrada-. Antes de abrir la boca, el hombre ya estaba a mi lado tendiéndome su mano. Hola soy Ernesto, me ha llamado la atención tu cara de sorpresa.
 Es la primera vez que veo algo así. ¿ Porque lo ha titulado " El cuerpo que me lleva ?- le pregunté-
El cuerpo es honesto, la mente es mas maliciosa, lo que quiero es que las personas piensen con el corazón, con la inteligencia y no se queden en juegos culturales que nos marcan una situación de prisión, de falta de libertades. Soy defensor de la escultura orgánica, mis esculturas están hechas para no pensar en las malas noticias y los mensajes publicitarios que nos arrastran cada día al pesimismo. Es importante qué podamos respirar y pensar por nuestra propia cuenta. Yo veo el mundo como un cuerpo, la tierra como un cuerpo, pensamos mucho en la tierra como paisaje, creo que la naturaleza está dentro de nosotros. La vida no es fácil, pero eso no significa que el dolor, el sufrimiento, sean la manifestación más profunda de la vida. Estamos en la vida para jugar, brincar y disfrutar, la alegría es parte de la vida, buscar la armonía con el corazón y el cariño. El espíritu del lugar y sus palabras, envolvieron mi mente en una calma de la que hacia tiempo no disfrutaba.
 Al acercarnos a la puerta de salida, le tendí la mano para despedirme, pero el se había esfumado, y yo, estaba sola...la puerta seguía abierta y salí a la calle de nuevo, a la vida, con la sensación de haber comulgado con el cuerpo y la piel de la tierra. 

Nota: Esta conversación nunca existió, no conozco al escultor, pero las sensaciones que despertaron en mi sus obras, si son ciertas.