Seguidores

jueves, 17 de marzo de 2016

Jueves con fotografías.




Hace cinco años a Imán la gustaba jugar en la orilla del río cercano a su casa, al salir del colegio. Imaginaba bonitas historias, en una ciudad donde se sentía segura y feliz junto a sus padres.
Ahora Imán, odia el agua que le cala sus pequeños huesos, siempre tiene frío, no puede dormir encima del barrizal que tiene por cama, y ya no sonríe. Tampoco va al colegio y le duele el pecho al toser. Pero lo que más miedo le da, es ver a sus padres con la mirada triste, haciendo colas interminables para obtener algo de comida o agua.
Ellos miran al horizonte y la cuentan bonitas historias que vivirá cuando lleguen a Macedonia, porque todo será más fácil. 
 Junto a Imán, más de 12.000 personas mal viven muy lejos de sus hogares, en tiendas de campaña y junto a las vías del tren en condiciones miserables.
En el campamento de Idomeni, miles de niños llevan semanas enfermos y sin medicinas. 
Los mayores hablan de cruzar un río, no tienen nada qué perder, y unas pocas familias se lanzan al camino hacia la frontera con Macedonia. En pocos minutos el éxodo es masivo, prefieren andar hacia un futuro incierto , que quedarse en un limbo que les pueda devolver al Mar Egeo.


                                             Imagen cogida de la red.

Con la ruta de los Balcanes definitivamente cerrada, solo les queda andar hacia el río que bordea una parte del país vecino e intentar llegar a la otra orilla. 
Unos cuantos periodistas se han unido al grupo, y después de caminar durante largas horas por un sendero infernal encuentran la orilla del río. 


Imagen cogida de la red.

El agua les llega hasta la cintura cuando entran en el, pero consiguen entrar en Macedonia.
De repente, aparecen soldados armados hasta los dientes, en tanquetas y camiones, y con mal talante, los van amontonando en dos grupos, los suben en los camiones,y los devuelven a Idomeni. Imán tiene miedo, tiembla como una hoja en los brazos de su padre, llora al oír a otros niños llorar. 
Abuelos en sillas de ruedas, niños con miembros amputados cargados en los hombros de otros niños, tiritando de frío y dolor, embarrados,  desorientados, con las miradas vacías de esperanza y derrotados. Vuelven a tumbarse entre la lluvia y el barro, se desvaneció toda esperanza de volver a vivir dignamente. 
Al otro lado del mundo, los indignos mandatarios, encorsetados e implacables, siguen haciéndose fotos y pasándose la libertad y la dignidad de las personas por el " arco de su triunfo"
Imán cansada, ha dejado de soñar, solo su tos se oye acompañada de las lágrimas de sus padres.

Ningún niño debería sufrir o morir a causa de las decisiones de...¿ Los adultos ? 





Mas imagenes sugerentes en el balcon de Cass