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martes, 9 de junio de 2015

La vibración de la Tierra.





Mis sentidos:
Insomnes centinelas que me alertan 
de la presencia de lo oculto.
Los ojos que se agrandan 
para reconocer la escritura secreta 
del todo en cada parte.
Que me enseñaron, 
como el color es la piel de las cosas.
La piel dispuesta al tacto 
de emisarios de mundos invisibles.
Al roce fugitivo de los muertos añorados
al calor de los vivos amados.
Los oídos atentos al canto de la lluvia
que al caer acaricia las piedras.
La nariz que me trae el perfume
de las fieras en celo.
Y la lengua,
que halla en la menta y la verbena 
la vibración exacta y cifrada de la Tierra.