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domingo, 10 de mayo de 2015

Paisaje dominical.


Me asomo al horizonte buscando el dulce mar.
Esmeralda y cemento en los estribos urbanos de la playa.
El verde-gris de la vegetación y las paredes,
la textura marina compitiendo 
con tantas detestables argamasas veraniegas.
Paisajes qué lamento tanto, como ese sol dominical
que esparce en derredor sus prolijas miasmas.
Dejando junto al mar la triste noticia,  
de una felicidad a plazos
 compartida con muchos sin escucharse nadie.