Seguidores

martes, 24 de febrero de 2015

Resucité al fin.


Las aguas del tiempo 
limaron las rocas de mis condenas.
En la mohosa rueda de la risa 
molí los pesares sin nostalgia.
Las ingenuas flechas de la lluvia
ajaron el trono del rencor.
Con el vulnerable cañón de la palabra
camuflé los epítetos de la compasión.
Escondí las promesas de ventura
entre las rendijas de los espantapájaros.
¡ Resucité al fin ! 
Con el misterio  de una crisálida.