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sábado, 7 de febrero de 2015

Compartiendo el final.


Este es mi relato juevero:






Begoña tenia sesenta años y un secreto que la daba fuerzas para trabajar de sol a sol en la fábrica de detergentes, cuando estas la abandonaban se agarraba a la ilusión de ese futuro que estaba creando a su medida. Nunca puso fecha a sus decisiones, incluso muchas veces dudaba de poder hacerlo, tampoco la importaba demasiado, cuando llegase el momento lo sabría.
Una mañana se levantó para ir a la fabrica y el corazón le dio un vuelco, corrió al armario, sacó la maleta y metiendo sus efectos personales dentro, salio hacia el aeropuerto.
Cuando el avión estaba aterrizando metió la mano en el bolsillo y acariciando el manojo de llaves se sintió segura, nada malo podía pasar. Tenia una casa propia, su economía era saneada y nunca le dio miedo el trabajo. ¡Además, no la echarían de menos ! Si acaso Alejandro, la recordaría de vez en cuando.
Nadie entendió la decisión de Begoña, sus familiares y amigos se indignaron cuando se enteraron de su secreto y la tacharon de egoísta. Pero nadie levanto el teléfono, ni fue a buscarla, fue más fácil para ellos creer que era una excentrica que solo pensaba en ella.
Siete meses después de aquél imborrable día le envió un telegrama. " Alejandro, vivo en Holanda, trabajo en un local donde exponen sus obras todo tipo de artistas noveles. Estoy aprendiendo mucho y soy feliz.










Cerramos en estos momentos el jueves de " Sintiendo en la piel" La proxima semana otro anfitrión nos llevará de su mano por el sendero de las palabras. 
Gracias por todas vuestras opiniones, criticas constructivas y bellos relatos compartidos..." Sois geniales amigos Jueveros" Besos y abrazos a repartir.

                                   Sintiendo en la piel...Lucia