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domingo, 23 de marzo de 2014

Tierras de barbecho.


Un incendio atravesaba 
todas las casas de mi vida.
A fuego lento, las edades,
buscaban sus respuestas.
Ofrecí mis pasos al destino
 sobre las ascuas de la hoguera,
y dancé toda la noche
de entrega adolescente.
Pero el destino dictaba
 sus propias estrategias,
levantó sus andamios 
sobre mi incertidumbre.
Edifico rastrojos y tierras de barbecho.
Dejó mis horas postradas
entre los alacranes,
 un mar muerto rozaba...
cada página en blanco.
Y no supe escribir
la insumisión de la maleza.





Con un poco de retraso...